PILUCA VILLAR (Voz)

Los primeros recuerdos que tiene relacionados con la música se remontan a 1979, cuando una señora, que decía que tenía un coro, pasó una mañana por el colegio Santa Ana en el que Piluca estudiaba. Esta señora era Mª Pilar Martín Adrados y el coro, al que se unió como soprano eran Los Coros Juveniles de Huesca.

Durante 15 años permaneció con ellos ensayando y realizando multitud de actuaciones, incluso ganando algún que otro concurso. Con el paso de los años la coral fue evolucionando, y Piluca con ella. Se estaba haciendo mayor, y su voz también. Ya no era la vocecita limpia de la infancia. Ahora sonaba grave y más profunda. De soprano pasó a contralto, y agradeció el cambio. Por otra parte los coros ya no eran tan juveniles. Los niños habían crecido y se habían incorporado nuevos componentes adultos. Así que, después de pensarlo, se optó por Coral Ciudad de Huesca. Ya no era un juego, y por poner un ejemplo, las salidas que se hacían para competir en algún concurso pasaron a ser internacionales. En sus últimos años la formaban un nutrido grupo de cantantes, tanto de Huesca como del Instituto Avem Pace de Zaragoza.

En el transcurso de estos años, sus gustos musicales también evolucionaron. Cuando era una adolescente sentía predilección por lo que gustaba en general a todos los adolescentes de la época (los 80). Spandau Ballet fue su referencia básica, y aún hoy admira la calidad de aquel grupo, tan elegante y tan “inglés”. Otros “clásicos” que influyeron notablemente en su modo de ver la música fueron A-ha, Level 42, Depeche Mode… y viejos dinosaurios como Bowie o Queen. Pero fueron ante todo los primeros y aquel Pop Británico los que dejaron sembrada la semilla del deseo de, algún día, ser alguien dentro del mundo de la música.

Sin embargo, algo ocurrió. Un amigo, al que según dice, nunca agradecerá bastante, le dejó un cinta grabada. le dijo que la escuchara, que era muy buena. Le hizo caso y por primera vez escuchó a Scorpions y su “ Love at First Sting”. Le gustó tanto, que… bueno, hasta ahora. Se enamoró del Heavy Metal.

Por aquella época, sobre los 17, formó el primer y único grupo a que ha pertenecido con sus amigos. Eran Ultimo recurso, y surgió a raíz de ganar el Festival de Canción del Altoaragón, durante las fiestas del colegio del mismo nombre. La vida del grupo no fue muy larga, pero surgieron temas muy interesantes entre el pop y el rock. Algunos de los componentes de aquel pequeño experimento son ahora profesionales de la música.

Piluca seguía descubriendo nuevos grupos. Nuevos para ella, claro está. Grupos con una larga carrera discográfica, pero que, hasta aquel momento, ella no conocía. White Snake, Led Zeppellin, Deep Purple, Black Sabath, Judas Priest, Manowar, Alice Cooper, Rhapsody, The Doors, Warlock, Bon Jovi, Skid Row, Poison, Stryper… y tantos otros. Grupos dispares en cuanto a estilos, aunque siempre se ha inclinado más por el Speed Metal, con letras y melodías muy cuidadas, directos estremecedores y sobre todo grandes voces. Por ello, ha dejado para el final sus grandes favoritos: Iron Maiden y Helloween. Heavy europeo, fundamentalmente alemán. Se puede hablar de Scanner, Rage, Mordred o incluso Rammstein, éste último no tan “clásico”, al igual que otros como Linkin´Park o Evanescence, que son bastante actuales y sin embargo le han llamado la atención poderosamente.

De todos modos, en cuanto a gustos musicales, se ha sentido siempre un poco “anclada en el pasado”. Puede resultar sorprendente, aunque tiene su lógica, que en algunos momentos se le pueda sorprender escuchando música clásica, sobre todo alguna sonata barroca. Y es que, como ella piensa, “nada hay más parecido a la música clásica que el rock sinfónico”.

Se incorporó a Transversion (germen de Salto al Vacío) hace unos 3 años. Su hermano (Nacho Villar) llevaba un tiempo en el grupo y le comentó que buscaban cantante para hacer versiones. Fué una tarde al estudio, (recuerda que probó con el “Hold the Line” de Toto). Se quedó. El resto forma parte de la historia de Salto al Vacío.